La depilación láser se basa en la eliminación del vello en la raíz. No se arranca, a diferencia de la cera o la electrólisis. Es el folículo piloso el que es destruido por un rayo láser. Su longitud de onda “ataca” exclusivamente los bulbos pilosos, sin dañar ninguna otra estructura de la piel. Es la melanina, el pigmento responsable del color del cabello, que al absorber la luz producida por el láser, se calienta a más de 60°C y daña el folículo piloso. Como resultado, ya no se puede producir el vello. Hay que dejar de depilar y pinzar, así como de decolorar, un mes antes de la primera sesión. Será necesario entonces afeitarse dos días antes de la depilación: sirve para evitar una pérdida de energía absorbida por el pelo. No se deshace del pelo de una sola vez: es aconsejable planificar de 5 a 10 sesiones, una variabilidad que depende de la edad, el tipo de piel, el sexo o las características del pelo. La duración de una sesión varía entre 15 minutos y 4 horas, dependiendo de la superficie.